Un encuentro no casual con Antonio Camaró.

Fue un encuentro no casual, con una persona cercana a el, la cual me presentó muy acaloradamente, alegres todo. Yo pinto, me dijo: siendo como soy le dije que muy bien , yo también.

No preste atención suficiente por el excesivo tiempo ocupado por mi parte.

Pasaron de nuevo varios meses, volví a encontrármelo de cara, charlamos alegremente comprendiendo que no era casual.

Me dijo, conóceme¡¡¡¡...lo cual hice, mire su trabajo observando con atención comportamiento, personalidad y obras. Surgiendo formalmente el articulo y critica de arte por mi parte.

La pregunta mas relevante que suelo hacer....¿Cuando supo lo que quería hacer? sobre los doce años me dice , desperté en mi niñez.... claramente es el tiempo mas fuertemente que florece la personalidad del ser humano en la cual hemos venido desde el nacimiento.

Despertó su momento, se dio cuenta de quien era , hacia donde iba, con su búsqueda al descubrir a Dios.

Esto para Antonio Camaro fue su despertar al ser correspondido por El.En su obra, en su persona es sencillo, humilde conocedor de la transmutación de su obra para la paz y el saber de la humanidad. Luchador; manifestador de la unión del bien común del mundo; su estilo expresionista, impacta en el juego que realiza al azahar de la paleta de colores cual divierte, y nadie se queda inadvertido al pasar por delante de cualquiera de sus obras, únicas y personales.

Sus orígenes antecesores vienen de las brisas alicantinas, su disciplina consciente de Aragón.

Estando delante de Antonio Camaró irradia esa quietud de serenidad de lo que hace, el camino del comienzo y el final de cada lienzo.

La pasión con que lo vive es un frenesí imparable.

Deja legado a las nuevas generaciones para la unión del mundo, cuando ven su obra, es un espejo de ellos mismos.... la humanidad y su comportamiento, con estilo propio e único, defensor, guerrero hijo del mundo, buscador del bien, comprensivo , dulce al hablar, vividor de su mundo de colores, confiesa ser feliz y privilegiado.